Ensayo sobre la coherencia

coherenciaLa coherencia es una rara cualidad que se manifiesta a través de la armonía entre lo que se piensa, se dice y se hace.

Hacer gala de ella no es fácil, pues a menudo conlleva la renuncia a otros aspectos de la vida que nos resultan agradables o atrayentes, por ejemplo, a la aprobación de los demás, a algún tipo de rédito económico o de cualquier otra naturaleza. Emerge, por tanto,  a partir de un acto de voluntad que supone un compromiso firme previo con unos principios que consideramos esenciales.

Lo que ganamos cuando nos comportamos de forma congruente con aquello que “pensamos y decimos pensar” no es cualquier cosa. Nada más y nada menos que el respeto por uno mismo y por añadidura, el de los demás. Insistir en este punto es fundamental no sólo a nivel personal, sino también para cualquier tipo de entidad u organismo. Todos tenemos muy presente el daño que ciertos comportamientos han hecho a determinados colectivos. La lacerante incoherencia que han exhibido algunos políticos autoproclamándose adalides contra la corrupción mientras asistíamos cada día al espectáculo de sus verguenzas ha sido catastrófica para la institución en su conjunto y probablemente injusta para gran parte de los que a ella pertenecen.

Y bien, ¿qué tiene esto que ver con la Farmacia Comunitaria?, que es a lo que, en definitiva, está dedicado este blog:

Supongo que todos sois partícipes del reciente Pacto de Sanidad en el que brilló por su ausencia  cualquier representante del colectivo farmacéutico. Más allá de la relevancia o no de dicho pacto, lo que sí me parece un hecho bastante significativo, es esa humillante, pero esclarecedora ausencia. Esclarecedora, en cuanto pone de manifiesto el papel que ese “establecimiento sanitario privado de interés público” juega en nuestro sistema de salud; o dicho de otra forma, evidencia, más allá de dudas, cuál es ese grado de “interés público” a día de hoy.

Me temo que por mucho que alcemos la voz, una y otra vez, para proclamar el carácter asistencial de la Farmacia Comunitaria y su esencial contribución al sistema sanitario, nos toparemos con una supina sordera  mientras se sigan tolerando cierto tipo de prácticas cuyo mensaje, lamentablemente, es atronador. Sirvan como ejemplo: auxiliares que hacen el trabajo que debería hacer un farmacéutico; webs, blogs que recomiendan remedios de la abuela (en el mejor de los casos) bajo supuesta garantía farmacéutica; escaparates semejantes a los de un “Todo a cien” y sobre todo, mientras la remuneración de estos establecimientos sanitarios dependa del precio del medicamento y no de la intervención para mejorar su uso.

La solución es bastante simple, ejercer como lo que somos y aportar nuestro área de conocimiento para atender a los retos sanitarios actuales. Sólo así devolveremos a esta milenaria profesión el prestigio que merece.

Washington State University, College of Pharmacy:  “La historia de la Farmacia en imágenes”

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